viernes, 4 de abril de 2008

毛泽东

Carta a algunos camaradas
Has soñado tu China.

Según parece, te toca lavar los platos de esa revolución, que no es una cena festiva, para que parezca inmaculada, es decir, legible.

Todo lo demás será hecho sin ti. Ahí has encontrado tu utilidad: nunca te quejes, explica siempre.

¿Para ti no era bastante que la historia humana, tal como es, con sus horrores y oscuridades, aleje alguna vez a 700 millones de personas de la miseria y la esclavitud, aunque sea por medio de nuevas servidumbres, y una nueva ola de la Historia se revuelva y luche contra ello?

No, hay que satisfacerlo todo de una vez. Teoría política, democracia, filosofía, incluso literatura y arte.

Bien. Incluso si te saltas las contradicciones no haces gran cosa en la lucha perpetua entre las dos líneas.

Pero siempre es descifrada en retrospectiva, y desde el punto de vista del vencedor.

Practicas la clase de dialéctica inversa, que empieza por el final, y es la posición de la facción dominante, y regresa hasta un, hasta ahora, imperceptible origen.

Cada crisis dio la luz, no sólo a un futuro nuevo, sino a un pasado nuevo perfectamente claro, aunque un poco tedioso.

La gente sencilla y humilde resistió a su manera: sencilla y humildemente.

Tú no.

Tu inteligencia era reafirmada por los mentirosos. Sientes este vértigo de la estupidez y dejas que los auténticos escaladores encaren el vértigo real con un sentimiento de victoria y orgullo.

Al explicarlo todo, al justificarlo todo, te alineas con el lado más tradicional que la tiranía ha concedido a los intelectuales.

Tu única y sola originalidad está en que lo has hecho mientras proclamabas el final de la tiranía y mientras te persuadías a ti mismo de que habías trabajado para destruirla.

Chris Marker

Sacado de Le fond de l'air est rouge

1 comentario:

Anónimo dijo...

^_^ haha ,nice post,good info,thank you for sharing us,keep it up~