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jueves, 12 de septiembre de 2019

úrsula

Lo único que te faltó fue emergir del mar cubierta de espuma. 
Pero ese nunca ha sido tu estilo.

Traías en la mirada tu mar chiquita, 
gris y contenida por meses en hilo, 
que rompe en azul entre las sábanas y en el campo, y guiña.

Te habrías reído del espía, tan hombre y tan desnudo. 
Igual le hubieras sacado de paseo, de juerga. 
Y le hubieras dado una lección.

O igual lo tuyo ni pasara por ahí. 
Lo tuyo es tocar nubes, desempolvar sonrisas, 
descubrir lo escondido y catar luces.

No muerdes. Pero nunca te ha hecho falta licencia para matar. 
Tampoco para vivir.

jueves, 25 de agosto de 2016

what remains

I found a kiss in the rubble today
where the machines went by.
They didn't put a gift shop
or a parking lot there.
Another house, is all, a new one
in which you never lived,
and the sofa where you laughed
was taken somewhere else.

I found a kiss in the rubble.
It wasn't dusty and didn't feel
like it was novel, either.
A cyclist went by, so careless
he didn't notice how important it was,
and an old lady looked and wondered
but did not dare to ask.

I found a kiss in the rubble
and the day began anew.
It was as though the months swirled
and the clouds of August 
flew off to February, and 
they took all the tourists out 
to fill the gaps in the city

I found a kiss in the rubble.
I'm carrying it home with me
so you can come and take it back.

sábado, 16 de abril de 2016

gata

¿y quién más no se habría dado cuenta
que el oficio de atrapador de gatos
si no existe es porque no da frutos?
y yo que no soy dado a plegarias
tampoco es que pueda, egipciamente,
refugiarme bajo un altar o pedir perdón,
maullando mea culpas improvisados.

y es lo de siempre:
en aquellos paseos nocturnos
no te acompañaba sino que sin darme cuenta
te seguía y te hostigaba,
si ibas sembrando tu pelaje por allí
donde te acostabas era con descaso,
y si atisbaba en tus ojos por acaso
un brillo incierto lo leía a mi provecho.
¿con qué derecho?

de repente un zarpazo, te subes al tejado
y lo único que me queda es tu silueta
y una herida que palpita pero no cierra.

domingo, 13 de marzo de 2016

julieta

Llena de espíritu, a Julieta le gustan los libros.
Si rehuye la tragedia, la comedia la colma, la persigue.
Uno sospecha, sin embargo, que su nombre la obligue
y que incauta se asome a veces a balcones y peligros.

A Julieta le gusta reírse de los niños deslenguados
y contesta con tortazos a sus avances indeseados.
Golpea y araña al que se arroje con versos pueriles
buscando al tiempo y de reojo el semblante de un Aquiles.

Julieta, cuando de un sueño descubre los entresijos,
salta con ocho patas, no duerme, delira, se estira,
dibuja mundos, los ata, los destruye y se admira.
Es una chica de esas a las que le gustan los libros.

viernes, 20 de noviembre de 2015

quisiera disculparme

Quisiera disculparme, hoy, ante tus muslos.
Disculparme si tus manos las siento mías
y porque mis pupilas, que anoche te lamían
hoy se hastían de ver gris en vez de rosa.

Disculparme, si por un beso te callaste,
de buscar con otros besos tu sonrisa
y de robar en el grana de tus labios
el revés de la promesa que te hacía.

Pero no me disculparé si otras veces
tus lunares mis manos tantearen.
Ni si roja, rosa desabroches
y entre abrazos de tus dudas te despojes.

lunes, 13 de julio de 2015

atrapar un rayo de luz

juego de gatos por excelencia
de éxito incierto e interminable
atrapar un rayo de luz es,
sin embargo, posible
(nos lo dice la relatividad)

se manifiesta de muchas formas,
según quien la mire (y cómo),
se descompone, se concentra,
se contuerce, caleidoscópica
y sale de foco, si mojada

pasa, paseando sus manos de luz
y al verla brillar brillan los ojos
en perfecta simetría reflejada
y estalla y cintila en mil fuegos

pasa, prisma de colores variables,
alumbra - deslumbrante -, ciega,
calienta y acaricia y muerde
y es dos veces luz cuando el día acaba.

viernes, 27 de junio de 2014

cité

reluce naranja el verbo, la alianza al dedo,
sobrecargado de todos los principios.
supura bajo sus uñas el recuerdo de un olvido.

sin ventanas se escurre mocoscuro el rio
por debajo de un barco de rumbo incierto,
el mismo en el que no vamos todos
sino unos cuantos turistas japoneses.

tú, un poco gorgona y tan domingo soleado,
entrelazas gatunamente la espuma y el deseo,
tejiendo impenetrables hormigueros de brocado.

una aurora de ojos grises se pasea a destiempo
desfila escueta entre los expedientes apilados,
besa el anillo del profeta de los perros,
y abre paso entre la turba que admira,
con monacal reverencia, sus abultadas nalgas.

miércoles, 4 de junio de 2014

lo que aprendí contigo

muchas cosas aprendí contigo, con tus dedos que tanteaban la distancia,
con tus dudas que al raspar el dique que contiene tus misterios
te dejaban al morderte los labios un sabor de plomiza independencia.

aprendí por ejemplo que las miradas penetrantes no son solo una metáfora,
que pueden hacer daño los reflejos y que a veces es fuente de angustia
(aunque no sea clara) la proyección alquímica de una silueta en la retina.

aprendí también que el dolor que es placer no es placer dos veces sino dolor
y que las montañas sólo caben en los bolsillos de quien está enamorado,
eso aunque crezca frondosa una secuoya en el recodo de tus pechos.

aprendí que los pensamientos tienen pétalos que no se arrancan pero se pliegan,
que no hay reposo seguro donde las persianas están cerradas desde siempre
y que Amor, ch'a nullo amato amar perdona, en el 2014 lo tiene complicado.

aprendí, en suma, a masticar la hiel en un rincón floreado, a esperarte
sin esperar nada y a verte sin que estés ahí, rumiando hasta prontos caducados, 
a quererte sabiendo que lo que fue nunca ha podido serpero a quererte lo mismo.

sábado, 3 de mayo de 2014

miércoles, 12 de marzo de 2014

cursilerías #6 - campanas

repican las campanas bergamascas,
ruinas indescifrables de un futuro traspasado
donde la eternidad cabía en una tarde,
en una danza, en una sola ventana
y la alegría era la mirada
de una mujer con muslos de porcelana
sonriendo en la banqueta de una tasca.

doblan, doblan las campanas bergamascas
por todo lo que no volverá, adioses y lamentos,
miradas confinadas, un sinfín de palabras
encerradas entre dientes; amargores y esperpentos.

silencio, las campanas bergamascas.
sobre la muralla solo quedan polvo y viento
y a la ventana un cuervo que se asoma,
su llamado virulento hace ecos en la nada.

la habitación vacía, la cama fría, silencio.

miércoles, 5 de febrero de 2014

el hombre de congo square

En un rincón de Congo Square luce su sonrisa de cristal y hojalata que baila inebriante entre una palabra y un suspiro. Él no se sabe poeta, pero cada plátano y cada roble lo sabe y el viejo sauce detrás del banco se curva para escucharlo mejor. 

En un rincón de Congo Square, buscando entre las piedras las monedas que llevan a su boca el pan de cada día, él sueña, entre cigarro y cigarro, de un huracán que lo lleve muy lejos, con estertores de trompeta de pájaro y murmullos de mar brava, más allá del barrio francés y del sector americano 

En un rincón de Congo Square que el Sol no alcanza a tocar por mucho que se estire, como un Diógenes al revés, allí, en aquél ágora de los que no tienen polis, con mirada de perro herido e inocencia machacada de niño pobre, me contaba un hombre ingenuo que había oído hablar de un país donde un color valía lo mismo que otro, 

y que resultaba ser el mío.

martes, 21 de enero de 2014

enviar

Cuando te escribo, quizás por la posición en la silla, se me suben las mariposas del vientre a la cabeza y con un ruido infernal me trastornan las ideas con sus aleteos de colores.

Entonces el papel que ningún sobre aceptaría pasa volando, en incomprensible codificación binaria, más allá del alcance mis manos torpes, y ¡pum! te golpea las narices.

Paradoja: del impacto, atolondrado me quedo yo, transpirando angustia y resignación y esperando que tu entiendas lo que yo no acabo de explicar.


Creedme, caros lectores imaginarios, cuando os digo que lo de la confusión de lenguas no es algo que necesite un interlocutor. Y que morderse los dedos hoy día tiene a veces más valía que callarse.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

una gota rota en el rincón de la boca.
antojo peliagudo de sorberlamerbesar

¡psst! ¡tu!

cierra los ojos
                        y súbete la bragueta

domingo, 24 de noviembre de 2013

La aurora de Nueva York gime
por las inmensas escaleras
buscando entre las aristas
nardos de angustia dibujada.

No era el mismo vagón donde horas antes había visto rezar a un musulmán que leía el Corán en su iPhone. Ella tenía una maleta con una palabra bordada, "wisdom". En un vestido blanco sucio hablaba de su infancia, de como jugaba en los montones de carbón en un edificio de Harlem y de cómo el bedel la bañaba después, sin nunca jamás tocarla. Era un hombre bueno, décia. Enseguida, señaló con un dedo temblante a una viajera y dijo, la cara retorcida en una mueca de asco, cómo son feos los negros. Ella, en ocurrencia, también era negra.

No era la misma ciudad que removiera el poeta hace más de ochenta años. Él no oyó la china anoréxica que vomitaba en un McDonalds con paredes de papel donde una señora con sombrero hacia su cena dominical. Tampoco habló con Luis que llevaba diecisiete años en la calle matando el tempo con bolsitas de marijuana de cinco pesos desde que dejara Puerto Rico y su familia lo dejara. 

Hace más de ochenta años que en Nueva York no llueven gordos millonarios. Pero igual la aurora es la misma. Se le ve gemir en los entresijos del puente de Brooklyn y mientras golpea los charcos en la esquina de una avenida y una calle sin número.

lunes, 28 de octubre de 2013

entre coche y andén

tanteos subterráneos
una piel que se escapa, hormiguea, rehuye
pingüinos y monjes se desgarran de pasillos sin color
el beso, el todo, el "no"

la luz al fin del túnel

domingo, 25 de agosto de 2013

cursilerías #5 - soneto triste

la miraba irse desde la esquina,
el pliegue de su vestido azulado
arrastraba por la noche agitado
desilusiones y olores de endrina

por las cenizas del tiempo camina
reviviendo un amor desenfadado,
deshojando recuerdos con cuidado
de la rama de Salzburgo en la mina

recuerdos de mil abrazos punzantes
faltos y plenos de toda razón
retos y noches ayer lancinantes

debiera buscar olvido y perdón
perdón, la miel de sus labios errantes
olvido, sus caricias y su edredón.

lunes, 22 de julio de 2013

julio

una yema candente
emblandece las chimineas grises
del trópico al norte del trópico

se arrastran las horas en un estupor de goma,
mosquitos, palmeras, informes,
olvidos y anhelos que erosionan las playas de los ojos  

el metro suspira chirriante y, sudando la gota gorda,
abre paso a una noche sin sueños.

sábado, 15 de junio de 2013

la reprise

Caros (y abandonados) lectores imaginarios,

La idea de retomar el blog pasó por mi mente más de una vez (dos, de medirse por los posts) estos últimos años. Más frecuente ha sido el volver atrás y mirar con una cierta nostalgia, entre la melancolía y la condescendencia, estos arañazos literarios, retajos de una adolescencia tirados al basurero reticular durante mis años de licenciatura en Madrid.

La continuidad incierta de esta insegura bitácora, anunciada ya en los primeros tanteos, me parecía indeseable. Otro giro en la vida, otro país y otros adioses me empujan de vuelta al puerto seguro de mis viejas incongruencias.

Ya veremos hasta cuando.

sábado, 23 de octubre de 2010

lo straniero

Ese "Hay dias que no sé lo que me pasa/Eu abro meu Neruda e apago o Sol" de un poeta de los trópicos me parece estos días estar escrito para mí. Los días son breves en París y no sé si no los sé aprovechar y si buscar la noche de los cines pasando en bicicleta por delante de las pancartas es una manera de huir de ellos. Me siento desarraigado, no por primera vez, pero más que nunca. Raro como una versión de El Extranjero que vi, con Mastroianni doblado en alemán y subtitulado en inglés. Igual antes tenía demasiadas cosas de las que preocuparme y ahora todo es muy sencillo, hasta creo que sé lo que quiero. O igual uno simplemente se siente pequeño ante semejante telón de fondo.

Consciente de lo romántico/bobo que suena, me reconforta el anonimato que da la calle y ese constante perderse que definiera Hugo diciendo que "errar es humano, gandulear [flâner] es parisino".

viernes, 15 de octubre de 2010