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martes, 16 de junio de 2009

sobre las leyes del mercado

  • Las prostitutas con chulo ganan 50% más que las otras.
  • Los clientes blancos pagan $9 más que los negros.
  • No usar condón aumenta el precio en $2.
  • De cada treinta clientes, uno es policía - no paga.
  • Una prostituta será arrestada una vez cada 450 clientes.

Empirical analysis of street prostitution - M. Levitt, S. Venkatesh

miércoles, 3 de junio de 2009

lo que quisiera haber escrito hoy

Isaac Rosa, en Público

Que no cunda el pánico neoliberal

“La intervención de GM es un buen ejemplo, y tenemos el mal ejemplo de Europa, que todavía está viendo qué hacer con Opel”

-Willy Meyer, candidato de IU a las Europeas-

Últimamente los lugares de reunión de los neoliberales están que dan pena. Te das una vuelta por las cafeterías próximas a sedes bancarias, los pasillos de la Bolsa o las aulas de escuelas de negocios, y sólo ves caras tristes, miradas ausentes, lágrimas. Hasta los restaurantes de postín, donde los mismos que ayer brindaban por sus plusvalías hoy no tienen ni apetito, y se abrazan buscando cariño.

Cada vez que veo a uno de estos tiburones con los ojos enrojecidos me acerco a consolarlo, por pura humanidad. “Venga, hombre, no te pongas así, que no es para tanto”, le digo. Entonces el llorica me señala la página del periódico con la noticia de la nacionalización de General Motors, y se echa a llorar.

“A ver, a ver, sécate esas lágrimas y leamos juntos la noticia”, le propongo. Cuando se tranquiliza, le leo en voz alta toda esa letra pequeña que el llanto le impedía ver. “Mira: Obama dice que el Estado actúa como accionistas reticentes. ¿Lo ves? Lo hace sin ganas, casi con asco, porque no le queda otro remedio. Y aclara que no piensan dirigir la compañía ni implicarse en la toma de decisiones. Sólo ponen la pasta para limpiarla, y en cuanto funcione otra vez, se salen del accionariado”.

“¿Y qué me dices del sindicato de trabajadores, que se ha hecho con un 17% de las acciones?”, me pregunta entre sollozos, y de nuevo me esfuerzo por calmarlo: “No te asustes. La empresa debía mucho dinero a los empleados, del fondo de pensiones, y en vez de pagar les da acciones, que no valen un pimiento y que, si la cosa no tira, valdrán menos aún.”

“Entonces, ¿Obama no es socialista?”, me dice sonriendo. “Ay, tontín”, le digo pellizcándole la oreja.

sábado, 18 de octubre de 2008

kapital

Ignorando aquél vídeo que tanto éxito está teniendo últimamente y que en su momento inocentemente dije que explicaba la crisis, me parece que no está de sobra hacer eco de lo que dicen desde Wallerstein hasta Kurz (que lo lleva diciendo unos quince años) pasando por los marxistas tradicionales sobre qué exactamente está pasando en la economía. Este artículo de César Benjamin lo hace bien.
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Las economías modernas crearon un nuevo concepto de riqueza. Ya no se trata de disponer de valores de uso, sino de ampliar abstracciones numéricas. Se busca obtener más cantidad de lo mismo, indefinidamente. A eso los economistas llaman “comportamiento racional”. Dicen cosas complicadas, ya que la defensa de estupideces exige cierta sofisticación.

Quien reflexionó más profundamente sobre esa gran transformación fue Karl Marx. A mediados del SXIX, él señaló tres tendencias de la sociedad que entonces se consolidaba: (a) ella sería compelida a aumentar incesantemente la masa de mercancías, bien por la mayor capacidad de producirlas, o bien por la transformación de más bienes, materiales o simbólicos, en mercancía; finalmente todo sería transformado en mercancía; (b) sería compelida a ampliar el espacio geográfico insertado en el circuito mercantil, de modo que más riquezas y más poblaciones participaran en él; finalmente , ese espacio sería todo el planeta;(c) y sería compelida a inventar permanentemente nuevos bienes y nuevas necesidades; como las “necesidades del estómago” son pocas, esos nuevos bienes y necesidades serían, cada vez más, bienes y necesidades centrados en la fantasía, que es ilimitada.

Para aumentar la potencia productiva y expandir el espacio de la acumulación, esa sociedad realizaría una revolución técnica incesante. Para incluir el máximo de las poblaciones en el proceso mercantil, formaría un sistema-mundo. Para crear el hombre portador de aquellas nuevas necesidades en expansión, alteraría profundamente la cultura y las formas de sociabilidad. Ningún obstáculo externo la detendría.

Había, sin embargo, obstáculos internos, que serían, sucesivamente, superados y repuestos. Puesto que, para valorizarse, el capital necesita abandonar su forma preferente, de riqueza abstracta, y pasar por la producción, organizando el trabajo y encarnándose transitoriamente en cosas y valores de uso. Solo así puede resurgir ampliado, cerrando el circuito. Es un proceso lento y lleno de riesgos. Mucho mejor es acumular capital sin sacarlo de su condición de riqueza abstracta, haciendo que el mismo dinero rinda más dinero. Marx denominó D-D’ esa forma de acumulación y vio que ella tendría peso creciente. En la medida que pasara a predominar, la inestabilidad sería mayor, pues la valorización sin trabajo es ficticia. Y el potencial civilizatorio del sistema empezaría a agotarse: al repudiar al trabajo y la actividad productiva, al alejarse del mundo de la vida, el impulso a la acumulación no sería más un agente organizador de la sociedad

Si no consiguiese liberarse de ese engranaje, la humanidad correría serios riesgos, pues su potencia técnica estaría mucho más desarrollada, pero desconectada de fines humanos. Dependiendo de cuales fuerzas sociales predominasen, esa potencia técnica expandida podría ser puesta al servicio de la civilización (aboliéndose los trabajos exhaustivos, mecánicos y alienados, difundiéndose las actividades de la cultura y del espíritu) o de la barbarie (con el paro y la intensificación de conflictos). Cuanto mayor el poder creativo, mayor el poder destructivo. Lo que estamos viendo no es un error ni un accidente. Al vencer a los adversarios, el sistema pudo buscar su forma más pura, más plena y más esencial, con amplia predominancia de la acumulación D-D’. Abandonó las mediaciones de que necesitaba en el periodo anterior, cuando contestaciones, internas y externas, lo ataban. Se liberó. Floreció. Los resultados están ahí. Una vez más, los Estados intentarán salvar el capitalismo de la acción depredadora de los capitalistas.

Karl Marx envía recuerdos.

domingo, 28 de septiembre de 2008

argumentum ad autoritatem

Sobre el doblaje

Las posibilidades del arte de combinar no son infinitas, pero suelen ser espantosas. Los griegos engendraron la quimera, monstruo con cabeza de león, con cabeza de dragón, con cabeza de cabra; los teólogos del siglo II, la Trinidad, en la que inextricablemente se articulan el Padre, el Hijo y el Espíritu; los zoólogos chinos, el ti-yiang, pajaro sobrenatural y bermejo, provisto de seis patas y cuatro alas, pero sin cara ni ojos; los geómetras del siglo XIX, el hipercubo, figura de cuatro dimensiones, que encierra un número infinito de cubos y que esta limitada por ocho cubos y por veinticuatro cuadrados. Hollywood acaba de enriquecer ese vano museo teratológico; por obra de un maligno artificio que se llama doblaje, propone monstruos que combinan las ilustres facciones de Greta Garbo con la voz de Aldonza Lorenzo. ¿Cómo no publicar nuestra admiración ante ese prodigio penoso, ante esas industriosas anomalías fonético-visuales?.

Quienes defienden el doblaje, razonaran (tal vez) que las objeciones que pueden oponérsele pueden oponerse, también, a cualquier otro ejemplo de traducción. Ese argumento desconoce, o elude, el defecto central: el arbitrario injerto de otra voz y de otro lenguaje. La voz de Hepburn o de Garbo no es contingente; es, para el mundo, uno de los atributos que las definen. Cabe asimismo recordar que la mímica del inglés no es la del español. (1)

Oigo decir que en las provincias el doblaje a gustado. Trátase de un simple argumento de autoridad; mientras no se publiquen los silogismos de los connaisseurs de Chilecito o de Chivilcoy, yo, por lo menos, no me dejaré intimidar. También oigo decir que el doblaje es deleitable, o tolerable, para los que no saben inglés. Mi conocimiento del inglés es menos perfecto que mi desconocimiento del ruso; con todo, yo no me resignaría a rever Alexander Nevsky en otro idioma que el primitivo y lo vería con fervor, por novena o décima vez, si dieran la versión original, o una que yo creyera la original. Esto último es importante; peor que el doblaje, peor que la sustitución que importa el doblaje, es la conciencia general de una sustitución, de un engaño.

No hay partidario del doblaje que no acabe por invocar la predestinación y el determinismo. Juran que ese expediente es el fruto de una evolución implacable y que pronto podremos elegir entre ver films doblados y no ver films. Dada la decadencia mundial del cinematógrafo (apenas corregida por alguna solitaria excepción como La máscara de Demetrio), la segunda de esas alternativas no es dolorosa. Recientes mamarrachos – pienso en El diario de un nazi, de Moscú, en La historia del doctor Wassell, de Hollywood- nos instan a juzgarla una suerte de paraíso negativo. Sight-seeing is the art of disappointment, dejó anotado Stevenson; esa definición conviene al cinematógrafo y, con triste frecuencia, al continuo ejercicio impostergable que se llama vivir.

(1) Más de un espectador se pregunta: Ya que hay usurpación de voces ¿por qué no también de figuras? ¿Cuándo será perfecto el sistema? ¿Cuándo veremos directamente a Juana González, en el papel de Greta Garbo, en el papel de la Reina Cristina de Suecia?

J. L. Borges

domingo, 27 de abril de 2008

the east was red, the west was ready...

Fueron los años de la guerrilla y del pacifismo, los años de la gran contestación y de la más absoluta 'disciplina revolucionaria', los años de mejor nivel de vida y de mayor agitación en Europa, los años en que se arrodillan los Estados Unidos y en los que caen el Che y Marighella. Años en que renace Lenin y en Praga se le sofoca en nombre de Lenin.

No presumo de entender qué fue el ’68, y suscribo a aquél que dijo que la Historia tiene mucha más imaginación que nosotros. Nadie sabía qué vendría de allí, pero nadie imaginaba que sería, veinte años después, algo que dulcificar y olvidar, tal vez así evitando que se repitiera.

Del ’68, de esta nueva sociedad ‘postindustrial’, nace una Nueva Izquierda, de praxis libertaria, crítica con la cultura, levantando banderas que habían estado relegadas a la academia; de Gramsci a la Escuela de Frankfurt al profético Guy Débord; una Nueva Izquierda que defiende que junto con fin de la explotación del capital debe venir el fin de la represión; la alienación aniquilada en todas sus formas y, reivindicando con una contundencia sin precedentes el derecho al placer, la crítica al modelo productivista del Marxismo tradicional, y el germen del ecosocialismo.

Pero a la vez trae un nuevo voluntarismo, exagerado, radicalizado; en palabras de Régis Debray: “Bajo los adoquines, la playa. Bajo Mayo del ’68, Margaret Thatcher y Ronald Reagan”. El goce inmediato como valor máximo y un postmodernismo inconsecuente o, en el mejor de los casos, despolitizado, dan lugar a un nuevo individualismo atomizante y desorganizador. Las nuevas ‘vanguardias’ siempre ‘puras’ y únicas intérpretes fieles de la doctrina, dividen y enajenan a las personas.

40 años después, el balance es asimismo dual; nunca ha habido una sociedad tan libre como la sociedad europea actual (aunque cada vez menos) ni nunca ha habido una sociedad tan encadenada. Los derechos individuales vinieron acompañados de una represión y manipulación igualmente intensas, y la corrosión del modelo y sus bases legitimadoras son enormes.

Aquellos mismos críticos del burocratismo de los PCs que entonces constituyeron núcleos de verdad absoluta tan infértiles como minoritarios se nos presentan como neoliberales ex maoístas y ultraizquierdistas, encabezados por un Cohn-Bendit que apoyó el bombardeo de Yugoslavia y que hoy pide “Olvidar 1968”.

A la par, los movimientos altermundistas y socialdemócratas se ven desbordados por una cultura de consumo irrefrenable, mientras el modelo productivo se dirige a un colapso que muy difícilmente se podrá evitar. Sin embargo, parece no haber alternativas reales y la misma incapacidad del capitalismo de satisfacer las necesidades más básicas de la mayor parte de la población no da señales de pronosticar su fin y trascendencia.

Mayo no fue ni el comienzo ni el fin de nada. El espíritu del Mayo vive, y cobrará fuerza si cobra fuerza la conciencia generalizada de que un mundo mejor es posible e imprescindible. Y termino, por miedo a que los errores de entonces se repitan y creyente que sus pros se han sabido asimilar, con una cita no de un joven rebelde, sino de un dirigente del 'establishment' comunista, más actual que nunca:
Coraje no significa gritar en la calle "Ho Chi Mihn" o "Guevara". Coraje, para un hombre inteligente, es no consentir que se haga de él un estorbo. Sirve de muy poco tener ese falso coraje de parar una bala en nombre de la 'Revolución', en una lucha 'revolucionaria', pero nunca tener ese verdadero coraje cotidiano que consiste en sacrificar la propia identidad para ser eficaz.

lunes, 28 de enero de 2008

across the universe

La BBC ha publicado que oficiales de la NASA, hablando en condición de anonimato, revelaron que está por caer entre Marzo y Abril un 'pequeño' satélite, pesando 10 toneladas y del tamaño de un bus, medio lleno de combustibles altamente contaminantes.

Además de lo curioso que resulta que se nos pueda venir encima un cacharro de lo más moderno de la Guerra Fría, de esos que sacaban bonitas fotos a Rusia haciendo que los neocon, al no ver nada nuevo, concluyeran, lógicamente, que las nuevas superarmas eran indetectables, me trajo a la memoria una película de Wim Wenders, Bis ans Ende der Welt (1991), que empieza con la siguiente narración:
"En 1999 el satélite nuclear indio se volvió loco. No se sabía dónde iba a caer. Vagaba sobre la capa de ozono como un buitre terrible. El mundo estaba aterrorizado, porque América quería hacerlo explotar. Muchos expertos predecían que ello haría explotar otros aparatos atómicos esparcidos en el espacio, provocando una catástrofe mayor."
Gran peli... profética para su año en algunos sentidos (GPS en coches) y en otros (URSS de pie) no tanto...

Pero total, tal y como están las cosas, sigo creyendo que el fin no vendrá desde arriba. Ni mucho menos. Normal que nos distraigan.

martes, 22 de mayo de 2007

Fin. Comienza todo.

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Supongo que este neo-nato blog todavía no tiene suficiente material como para que esté rompiendo una tradición haciendo posts más bien subjetivos... Intentaré no hablar demasiado de mí mismo, pero bueno, me excuso anticipadamente por el sentimentalismo bobo.

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Se acaba el bachiller. Termino con la patente vergüenza de no haber aprobado un solo examen de filosofía en dos años, y sacar notas de lo más mediocres en todo lo que guarda alguna relación con la carrera a la que aspiro. Ojalá tuviera el sentido común de decantarme por alguna lengua (parto siempre de que aprobaré la P.A.U, ¿para qué ser pesimista?). Toca sacar unas fotos de clase (muy a la americana), cenar con el cuerpo docente y hacer esos dichosos exámenes en Junio. De ahí a tostarme delante una piscina, quizá vengan unas vacaciones decentes después... no sé...

En fin, viene la catarsis de tantos años de culos entumecidos y mentes más aún así, de tantos amigos ya arrinconados en la memoria y otros menos, empero igualmente lejos; años de exámenes, chistes, de aventuras de descubrimiento, de botellas y conciertos. Un gran fardo de memorias, muchas más buenas que malas, que venimos arrastrando hasta aquí.

Lejos está mi idealización de la Academia ya hecha añicos tras algunas visitas y unos cuantos testimonios resignados, y ya, purgado hasta cierto punto de inocentes ilusiones, no creo que iré encontrar allí respuestas o secretos para los problemas del mundo. Sigue la convicción, sin embargo, de que hay demasiadas cosas por ver y aprender, y miles de momentos únicos por venir.

Que los sepamos aprovechar.