miércoles, 8 de septiembre de 2010

cita del día

"Ah, las mujeres. Ellas hacen los altos más altos y los bajos más frecuentes"

Friedrich Nietzsche

4 comentarios:

Mayka dijo...

Ay mí me gusta mucho eso de la muerte de dios y tal, pero cuando empecé a leer "Crepúsculo de los ídolos", las frases que hay al ppio, se me quitaron las ganas de más basurrilla blanca:

"Cuando la mujer tiene visrtudes masculinas es para salir corriendo; y cuando no tiene virtudes masculinas es ella la que sale corriendo"


pseeeeeeee... No creo que sus declaraciones de misógino tengan mucha más relevancia que las de John Cobra a su Carol

Oruga Azul dijo...

Haciendo de abogado del diablo, Mayka, puedo decir que, tal vez, hay que pensar por un momento en el tipo de mujeres a las que Nietzsche (o Schopenhauer, que también era abiertamente misógino) tenía acceso.

Quiero decir, cuando tienes ciertas ideas acerca del mundo, supongo que intentas encontrar a alguien que, al mismo tiempo que te resulte sexualmente estimulante, pueda entenderlas. ¿Podían, la inmensa mayoría de las mujeres alemanas de clase alta de la época (educadas para ser estúpidas, mojigatas, obedientes y carentes de curiosidad), cumplir ese requisito? Posiblemente no (al igual que tampoco la mayoría de los hombres).
El asunto es que, en un "mundo de hombres" como el de entonces, si era difícil que a un hombre de clase alta se le diese la oportunidad de pensar, para una mujer era casi imposible.

Es, claro, un terrible error de apreciación puesto que se basa en una generalización carente de análisis, pero yo también digo (y puedo escribir) que los pijos de Majadahonda son tontos del culo y creen que Das Kapital es el nombre de una discoteca.

Mayka dijo...

Por supuesto que es una opinión y todas las opiniones son generalizadoras -como lo que yo pueda pensar de los macarras de Vallecas, por ejemplo-, pero precisamente por eso se expone a la crítica.

Y sí, puedo comprender que pudiera llegar a tener ese pensamiento misógino, como también entiendo lo que origina la violencia machista hoy en día. Pero queda muy lejos que yo utilice esa comprensión para, ya no digo defender, sino pasar por alto una opinión carente de análisis que, encima, está destinada a hacer daño. No no, eso hay que apuntarlo con el dedo bien alto y llenarlo de pintura roja fosforescente si hace falta para que todo el mundo vea los agujeros que tiene.

A finales del S.XIX, las mujeres tenían menos oportunidades de hacerse oir y de defenderse, pero desde luego no eran estúpidas. Me parece insultante que digas eso cuando Olympe de Gouges perdió su cabeza un siglo antes por escribir la Declaración de la Mujer y la Ciudadana y Wollstonecraft dio a luz la Vindicación de los derechos de la Mujer.

Amigo, si Nietzche no veía inteligencia en el género femenino es porque prefería mirar hacia otro lado cuando la encontraba.

Oruga Azul dijo...

No he negado la posibilidad de las excepciones. Nietzsche también es una excepción entre los hombres de clase alta alemanes de su época.
Aún más excepcionales son, por ser mujeres, los casos que mencionas.

En ningún momento he querido referirme al conjunto del género femenino (porque no me parece posible tomar por "iguales" a la reina de Inglaterra con su sirvienta ni a la Preysler con cualquiera de mis amigas) entendido como "las mujeres", sino que he circunscrito mi afirmación a las mujeres de clase alta (y de hecho también podrían ser establecidas diferencias, puesto que las mujeres y los hombres de clase alta española en el XIX tenían que ser bastante más borricas y borricos que sus homólogas y homólogos francesas y franceses).

Además, no quiero tampoco justificar lo que es una afirmación estúpida por parte de Nietzsche, lo que intento es explicar por qué un señor (tantos señores) tan inteligente hace afirmaciones tan evidentemente equivocadas. Me parecería demasiado fácil un argumento ontológico que simplemente resolviera la cuestión atendiendo a lo que tiene entre las piernas.

Por otro lado, no creo que Nietzsche se negara a ver lo que tenía delante (porque tenía delante, por ejemplo, a una mujer tan fascinante como Lou Andreas-Salomé), sino que lo consideraba (como podría considerar a los hombres con los que podía conversar en pie de igualdad) una excepción.

En fin, creo que en lo esencial estamos de acuerdo, no sé si lo verás de otra manera...