domingo, 27 de septiembre de 2009

bellas palabras

Yo tengo cierta afición a la Asamblea General de la ONU. Año tras año me aprovecho del canal abierto de Naciones Unidas, que, aunque a veces no funcione, sobre todo en V.O, permite oír (o leer) los discursos que luego serán mutilados por agencias y que a su vez serán citadas por todos los medios (éstos, al parecer, no se pueden permitir un currito que los lea).

Este año fueron notorias las divagaciones de Gadaffi, que además de rasgar la Carta de la ONU, se pasó hora y media hablando, entre otras cosas, del asesinato de Kennedy, de la necesidad de que Cachemira sea un estado, o que la única solución al conflicto en Palestina es una República Árabe ("Nosotros siempre protegimos a los judíos, mirad Al-Andalus").

No vi noticia, sin embargo, sobre el que Chávez se sacará de las mangas la nueva traducción al castellano de Más allá del Capital, un tochazo de István Mészáros que, por su densidad y lenguaje que hace honor al Hegel que critica en la primera parte, dudo mucho que el Presidente haya leído. Sospecho, eso sí, que Chávez no tendrá para el viejo discípulo de Lukács el mismo efecto en ventas que tuvo para Chomsky y Galeano.

Pero lo que sí me llamo la atención fue la vuelta de un fantasma. De lo que llamó un comentarista con más años que yo "el regreso a los tiempos de la lucha sindical" de Lula. Su defensa de la democracia en Honduras y su ataque a la falta de voluntad política que siempre sigue las bellas palabras de los señores del mundo ("Who are you, Mr. Obama?", que dijera Chávez) puede que no acaparara los titulares y los aplausos dedicados al presidente-estrella de EE.UU, pero van respaldados por actos que sí dejan huella. Qué siga así.

No hay comentarios: